Violencia sexual infantil

NACIONAL
DERECHOS HUMANOS
    Jueces de lo Familiar podría dictar terapias a los involucrados
   
Asambleísta propone reforzar Alienación Parental en Código Civil capitalino
Imagen retomada del Twitter de la ALDF
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 31/07/2017

La Asamblea Legislativa de la Ciudad de México analiza reformar el Código Civil para reforzar el reconocimiento del Síndrome de Alienación Parental (SAP) y facultar a los Jueces de lo Familiar para “dictar medidas” que eviten que madres o padres manipulen a sus hijas e hijos durante los procesos de divorcio.
 
La propuesta de reforma surgió tras el caso de Mireya Agraz Cortés, mujer que por siete años denunció que dos de sus tres hijos eran abusados sexualmente por su expareja. El 7 de junio Mireya se quitó la vida junto con los tres menores de edad después de que una jueza consideró que mentían y eran víctimas del SAP. 
 
Después de que se dio a conocer la historia de Mireya, a quien las autoridades señalaron de “alienar” a sus hijos para que acusaran a su padre, el 20 de junio el diputado del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Mauricio Toledo Gutiérrez, presentó una iniciativa para reforzar el término de SAP en la ley de la Ciudad de México.
 
La propuesta del legislador perredista es reformar los Artículos 282, 283 y 267 del Código Civil para el Distrito Federal para definir el término, señalar que en un divorcio familiar las partes deben evitar cualquier acto de manipulación y en caso de ser necesario que los Jueces de lo Familiar ordenen medidas terapéuticas a los involucrados.
 
Cabe decir que desde 2014 el Artículo 323 séptimus del Código Civil capitalino reconoce y considera la Alienación como una forma de violencia familiar; sin embargo la propuesta de reforma es reforzar este concepto en otros artículos de la misma norma. 
 
En la propuesta que presentó el asambleísta se dice que el caso de Mireya expone la difícil situación que vive una madre, “quien además de separarse de su pareja, tiene que enfrentar el desafío respecto al destino de sus hijos; en este caso, un litigio complicado por las partes y la poca sensibilidad de diversas autoridades, provocaron el trágico desenlace”.
 
En este caso el legislador señala que las partes ejercieron violencia psicológica provocando el SAP en los menores de edad; sin embargo, de acuerdo con la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (Adivac) el término de Alienación Parental ni siquiera debería estar en la ley porque desvirtúa las denuncias de abuso y violación sexual hacia niñas y niños.
 
El concepto es tan criticado por no contar con sustento científico que en junio de 2014 la Comisión de Derechos Humanos de la capital interpuso una Acción de Inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación por la redacción del Artículo 323 séptimus. El recurso (19/2014) está por resolverse en el alto tribunal mexicano.
 
Aunque organizaciones especializadas en los derechos de la infancia como Save the Children y Ririki Intervención Social consideran que este concepto no responde al interés superior de la infancia, el legislador perredista asegura que su propuesta pretende que en los divorcios las partes se comprometan a no ejercer la Alienación. 
 
De ser aprobada la reforma, la ley diría que el SAP –creado en 1985 por el médico estadounidense Richard A. Gardner– es “la alteración que surge en los menores durante la disputa por la custodia, donde una de los padres o ambos denigra a la contraparte para que el hijo tenga preferencia por uno de ellos”.
 
Además señalaría que si el juez observa la existencia de esta conducta durante el juicio de divorcio, tomará las medidas terapéuticas necesarias para que el grupo familiar sea valorado de inmediato por especialistas. La propuesta está en análisis en la Comisión de Administración y Procuración de Justicia de la Asamblea Legislativa.
 
17/AGM/








NACIONAL
INFANCIA
   Gobierno capitalino publica reforma al Código Civil
   
Juzgados de CDMX obligados a desechar Alienación Parental
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 04/08/2017

A partir de la derogación de la figura de Alienación Parental del Código Civil de la Ciudad de México, que hoy entró en vigor, el Consejo de la Judicatura y el Tribunal Superior de Justicia local deberán transformar la estructura que crearon en 2014 para detectar este supuesto síndrome que en el fondo deja en la impunidad la violencia y el abuso sexual infantil. 
 
Así lo consideró en entrevista Laura Martínez Rodríguez, directora de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (Adivac) y quien afirmó que se debe hacer una reingeniería de las instituciones judiciales para que juezas y jueces dejen de utilizar el Síndrome de Alienación Parental (SAP) como prueba en los casos de divorcio o guarda y custodia de niñas, niños y adolescentes. 
 
Este 4 de agosto se publicó en la Gaceta Oficial de la capital el decreto para derogar el Artículo 323 séptimus del Código Civil, una norma vigente a partir de 2014 que decía: “comete violencia familiar el integrante de la familia que transforma la conciencia de un menor con el objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con uno de sus progenitores”, conducta denominada Alienación Parental.

SAP IMPIDE LA JUSTICIA
 
Hace tres años, cuando en 2014 se introdujo el SAP en la legislación de la capital, la Asamblea Legislativa estableció que el Departamento de Psicología del Tribunal podría dar tratamiento y, en su caso, determinar qué persona se quedaría encargada del cuidado de los menores de edad “alienados”, es decir que no quisieran convivir con uno de sus progenitores.
 
En ese entonces el supuesto de la ley era que todas las niñas y niños mentían si acusaban a su padre o a su madre de violencia o violación sexual, invención provocada, en general, por las madres que los manipulaban para hacer acusaciones falsas. Según esta teoría, creada en 1985 por el estadounidense Richard A. Gardner, el “síndrome” se cura obligando a los menores de edad a convivir con el progenitor acusado.  
 
La fundadora de Adivac destacó que las organizaciones expertas en derechos de las mujeres y la infancia han expuesto que este concepto no es científico, no es un síndrome, no está en ningún diccionario de enfermedades mentales y por tanto no tiene un tratamiento pero además han comprobado que desestima cualquier testimonio de abuso y violación sexual infantil.
 
“A los operadores de justicia les conviene reducir a Alienación una violación sexual o una violencia muy fuerte entre las parejas, esto ya se había visto desde que se volvió a legislar en 2014”, dijo la también psicóloga y especialista en Estudios de la Mujer.
 
En su opinión tanto legisladores como juzgadores reconocieron y avalaron el uso del SAP porque les solucionaba la investigación de un posible delito en las demandas de conflictos familiares, “no querían seguir trabajando, querían tener un concepto o un término que les redujera el trabajo, tanto a los abogados que defienden a ambas partes como a los mismos jueces”.
 
TRES AÑOS DE FALSOS DIAGNÓSTICOS
 
Durante los tres años que estuvo vigente la Alienación Parental en la capital (2014-2017), dice Laura Martínez Rodríguez, se dieron  casos de falsos diagnósticos de un síndrome inexistente pero a la fecha no se sabe cuántas veces los juzgadores confundieron las denuncias de violación sexual infantil con SAP, cuántas mujeres y sus hijos fueron afectados ni cuántas personas decidieron huir o quitarse la vida antes de continuar un proceso injusto.
 
En junio pasado una historia alertó sobre el tema. En 2010 Mireya Agraz Cortés notó cambias drásticos en su hijo de tres años de edad, quien lloraba, tenía pesadillas, no se alejaba de ella y dejó de controlar sus esfínteres. Después de llevarlo al médico y con una especialista en psicología se le diagnosticó abuso sexual por parte de su padre. Mireya interpuso una denuncia penal que nunca prosperó y una demanda para quedarse con la guarda y custodia del niño.
 
Durante el proceso, que duró siete años, una de sus hijas gemelas fue violada sexualmente por su padre y pese a las declaraciones de los dos menores de edad que fueron víctimas del mismo agresor, en noviembre de 2016 la Jueza Undécimo de lo Familiar del Tribunal Superior de Justicia local, Silvia Araceli García Lara, determinó que la madre “alienó” a los niños para que mintieran y como sentencia ordenó dar la custodia de los hijos al padre, Leopoldo Olvera. 
 
Hasta ahora se cree que la decisión de la jueza pudo orillar a Mireya a quitarse la vida junto con sus tres hijos, su padre y su madre (quien sobrevivió), el pasado 7 de junio en la delegación Magdalena Contreras.
 
Por ello la directora de Adivac aseguró que es necesario que los jueces en la capital dejen de usar peritajes de Alienación que desestiman los dichos de niñas y niños.
 
Una vez que entre en vigor la derogación del Artículo 323 séptimus, dice la especialista, se requiere que el Consejo de la Judicatura y el Tribunal se reestructuren para que se hagan peritajes científicos, es decir que no sean entrevistas de media hora ni de dos horas, sino estudios bien hechos como peritajes psicológicos de 12 a 15 horas.
 
En 2014 el Consejo de la Judicatura del Distrito Federal autorizó la creación de seis plazas para la Dirección del Instituto de Ciencias Forenses y el Departamento de Alienación Parental del Tribunal Superior; ahora que ya no existe el concepto en la ley estos espacios deberán transformarse.
 
Al respecto Martínez Rodríguez dijo que estos cargos se pueden utilizar para manejar adecuadamente los procesos en el ámbito familiar y para “dar un enfoque de recuperación, protección, para que niños y niñas puedan convivir con su papá y su mamá, dependiendo del caso”, pero que además para que se dé una atención adecuada a las niñas o niños que son violentados por su madre o su padre.
 
17/AGM








NACIONAL
   No existe el síndrome; existe la violencia emocional
   
Grave problema legislar Alienación Parental en Códigos Civiles
Imagen retomada de zaqi
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 14/08/2017

Legislar el concepto de Síndrome de Alienación Parental (SAP) en los Códigos Civiles o Penales de los estados sería un grave problema porque al mismo tiempo se tendría que garantizar que, en todos los casos donde se acredite el SAP, haya un 100 por ciento de seguridad de que el progenitor que se dice víctima no es un abusador sexual o no violenta a sus hijas o hijos. 
 
La investigadora de la Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”, Luciana Ramos Lira, expuso en entrevista con Cimacnoticias que para legislar el SAP sería necesario que las autoridades pudieran probar que todos los diagnósticos de Alienación Parental son certeros y no tienen errores.
 
El 1 de agosto la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México derogó el Artículo 323 séptimusdel Código Civil capitalino, figura que argumenta que uno de los progenitores, en general la madre, manipula a sus hijas o hijos para que acusen al otro progenitor de violentarlos o de abuso sexual. Sin embargo, el concepto sigue vigente en al menos 16 Códigos Civiles de los estados.
 
Consultada sobre este tema, la psicóloga, maestra y doctora en Psicología Social, Luciana Ramos, señaló que en Estados Unidos, donde el SAP ha sido aceptado poco a poco en los litigios de custodia, se han realizado estudios que indican que la Alienación Parental es un concepto inventado y promovido por Richard A. Gardner para describir un “síndrome por el cual madres vengativas emplearon alegatos de abuso infantil en los litigios como arma para castigar a los ex maridos” y asegurar la custodia de los menores de edad para sí mismas.
 
Ramos Lira señaló que de acuerdo con estudios de expertos como Joan S. Meier y Sean Dickson, es fundamental reconocer los casos donde existe violencia de pareja y/o abuso infantil porque hay graves implicaciones para las hijas e hijos y su crianza, y aceptar que hay una tendencia en contra de las mujeres, niñas y niños que insisten en señalar que existe abuso por parte del padre en los litigios de custodia.
 
La investigadora refirió un estudio piloto empírico que analizó 38 casos de custodia de menores de edad en Estados Unidos y que encontró que 72 por ciento de los padres acusaron de SAP a las mujeres y en los casos en que hubo una acusación de alienación las mujeres perdieron la custodia de sus hijos la mitad de las veces, independientemente de las denuncias de abuso infantil.
 
En resumen, dijo, el riesgo para cualquier madre en un Tribunal Familiar de perder la custodia (si el padre alega Alienación) es mucho peor de lo que se cree y aunque se presume que el concepto de SAP es neutral, ese estudio indica que no es así ya que el hecho de que los tribunales desconfíen de las afirmaciones de abuso que hacen las madres y las niñas y niños indica un sesgo de género. 
 
En México, por ejemplo, en junio pasado se dio a conocer un  diagnóstico de SAP que al parecer llevó a una mujer, Mireya Agraz Cortés, a quitarse la vida junto con sus tres hijos, su padre y su madre (quien sobrevivió), después de que una jueza determinó quitarle la custodia de sus hijos para dársela a su expareja, quien estaba acusado de violación sexual contra dos de sus hijos.
 
A decir de Ramos Lira, si se hace un buen peritaje en casos de violencia hacia niñas, niños y adolescentes se puede observar un proceso de violencia emocional en el que un padre o una madre está poniendo a los hijos en contra del otro progenitor, pero esto se debe nombrar como una forma particular de violencia emocional y no como SAP.
 
Esto porque actualmente la Alienación Parental se usa para describir un proceso en el que se propone que un padre (el “alienador”) enseña a un niña o niño a rechazar al otro pero el gran problema, expone la investigadora, es que no hay un “check list” de comportamientos que constituyan un síndrome como lo planteó Richard Gardner.
 
Hasta ahora el Instituto Nacional de Psiquiatría no reconoce el SAP y por lo tanto no hay registros de casos porque no es un síndrome en el sentido de diagnóstico tradicional, como tampoco es una enfermedad mental la preferencia política, religiosa o sexual o los conflictos entre el individuo y la sociedad, destacó la investigadora.
 
17/AGM/








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