Constitución

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Los guardianes del patriarcado
Imagen retomada de www.gob.mx
Por: Lucía Lagunes Huerta*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 08/02/2017

En agosto del año pasado, Enrique Peña Nieto advirtió que para lograr una nación más democrática, de mayores libertades, de oportunidades y realización personal, era determinante la participación e involucramiento de las mujeres.
 
Cinco meses después de su dicho, excluye por completo a las mujeres en la conmemoración de nuestra Constitución.
 
Las palabras fueron dichas, y rescatadas por los medios de comunicación, al encabezar la primera sesión pública del Sistema Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, ¿dónde quedó la congruencia del mandatario?

Imagen retomada del portal www.cdmx.gob.mx

En 2014, Miguel Ángel Mancera, al conmemorar el aniversario 61 del sufragio femenino, refrendó su compromiso político de impulsar la paridad de las mujeres en las labores de gobierno y en todos los sectores de la CDMX, donde las capitalinas actúan, dijo, como un factor de cambio determinante para el desarrollo, ¿Por qué entonces al presentar la primera constitución de la CDMX, en la que la mitad de las constituyentes fueron mujeres, no respetó su compromiso?
 
Ha transcurrido un siglo de la promulgación de nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, lapso en el cual se han realizado 699 reformas, muchas de ellas impulsadas por las mujeres para garantizar la igualdad y la no discriminación. 
 
Pese a los logros obtenidos, los guardianes del patriarcado siguen construyendo muros para impedir que la igualdad sustantiva sea una realidad y una lógica democrática. Cuándo las palabras no se honran con los hechos se cae en demagogia, la cual suelen rechazar los señores cuando vienen de otros, pero no cuando lo hacen con sus ciudadanas, las cuales están hartas de las palabrerías, de los discursos políticamente correctos, las ciudadanas exigen el respeto de sus derechos, de todos sus derechos y todo el tiempo.
 
El mayoriteo masculino excluyó al 52 por ciento de la población mexicana, a las 47 mujeres que construyeron la Constituyente de la CDMX; a las cuatro funcionarias capitalinas y a las tres funcionarias federales, a las 159 diputadas federales, a las 48 senadoras, a la presidenta en la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y a las 284 presidentas municipales, entre otras.
 
No hay argumento que valga en la exclusión de las mujeres, la incongruencia no puede seguir siendo la lógica masculina de gobernar. Existe un compromiso en nuestras leyes con la igualdad y la no discriminación que debe ser cumplido. Las mujeres estamos en todos los espacios y no queremos ser excluidas.
 
Es probables que para los guardianes del patriarcado estos hechos no tengan mayor relevancia y que el próximo 8 de marzo volvamos a escuchar los discursos que ensalcen la presencia de las mujeres, reconozcan sus aportes y existan compromisos como los mencionados anteriormente, para ellos puede ser lo mismo, pero para nosotras no.
 
Las mujeres no podemos permitir que la demagogia masculina siga adelante, lo ganado nos ha costado mucho y tenemos que hacerlo valer.
 
*Periodista y feminista, Directora General de CIMAC
Twitter: @lagunes28
 
17/LLH/GGQ








MUJERES Y SALUD MENTAL
DERECHOS HUMANOS
   Mujeres y salud mental
“Yo… ¿respeto las diferencias…?
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Alejandra Buggs Lomelí*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 27/09/2016

Retomo mis participaciones en mi columna, abordando un tema preocupante, difícil y por tanto, importante de atender.
 
Decidí nombrar a mi columna de este mes, con el mismo título que utilicé para la Conferencia Magistral que impartí el pasado 21 de septiembre en el Instituto Politécnico Nacional, en el marco de la Presentación de la Cartilla para Víctimas de discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género de la CEAV.
 
Estoy preocupada y siento temor ante los recientes acontecimientos en la Ciudad de México, manifestados en un excesivo grado de intolerancia, falta de respeto y un aguerrido intento por violentar y despojar de los Derechos Humanos, de la Comunidad LGBTTTI, que través de los años han y hemos luchado por la igualdad de derechos.
 
Si bien es verdad que en México se han logrado avances hacia el respeto e  igualdad, y la misma Constitución protege los derechos por orientación sexual, identidad o expresión de género y existen diferentes instituciones que tienen como fin erradicar la discriminación, la realidad es que los insultos, la violación a las garantías en perjuicio de la Comunidad LGBTTTI y los crímenes de odio, siguen siendo una expresión cotidiana y cada vez más exacerbada, resultado del impacto cultural machista y patriarcal enraizado en nuestra sociedad, resistiéndose a cambiar y peor aún, resistiéndose a respetar las diferencias, resistiéndose a respetar a la otra persona.
 
Cuando algo me preocupa, intento convertir esa preocupación en ocupación, y una de las maneras en la que intento ocuparme es por ejemplo: impartiendo una ponencia a una Comunidad Politécnica mayoritariamente de jóvenes o escribir una columna como esta, para sembrar mi “granito de arena” que intenta hacer reflexionar a quien escuche o lea lo que comparto, sobre la importancia de saber o aprender a respetar a aquellas personas diferentes a nosotras o nosotros.
 
En estos momentos en los que la intolerancia y el odio se están manifestando y creciendo por parte de un sector conservador de nuestro país hacia la Comunidad LGBTTTIQ, es cuando se hace más necesario promover el respeto hacia las diferencias.
 
Las alarmantes cifras en lo que a crímenes de odio contra las personas LGBTTTIQ nos muestran, es que: en los últimos 19 años se han contabilizado mil 218 asesinatos por crímenes de odio, de los cuales según el Dr. Flores Medel de la Facultad de Derecho, 976 son asesinatos contra homosexuales, 226 asesinatos de la comunidad transgénero, transexual y travesti y 16 asesinatos han sido perpetuados contra lesbianas. **
 
Una de las razones por la que los asesinatos contra lesbianas están subreportados o subestimados es la inherente invisibilización hacia las mujeres, y otra más, es porque los medios de comunicación no los identifican como asesinatos lesbofóbicos, sino como feminicidio, lo que corre el riesgo de que se diluya la verdadera razón del asesinato, de ahí la importancia de que en la Cartilla de la CEAV, integren la categoría “feminicidio lesbofóbico” como un intento de visibilizar las causas reales de estos asesinatos.
 
Las cifras reportadas, colocan triste y preocupantemente a México en el segundo lugar mundial por crímenes de odio, estos asesinatos son generados porque no se respetan las diferencias y en una falsa idea de sentirse superiores, se creen con derecho a lastimar, discriminar y matar, por no ser, no pensar, ni actuar como ellas o ellos.
 
Llamemos a este “miedo” a las diferencias, por su verdadero nombre, se llama odio, que sumado a la falta de reconocimiento a la otra persona, afecta su integridad, dignidad y por tanto, el ejercicio de sus derechos.
 
Discriminar es odiar y excluir, y esta exclusión por: raza, credo, discapacidad, nacionalidad, aspecto, por género, etc. afecta la autoestima de quien recibe la discriminación, así como su seguridad y sensación de desprotección.
 
Humillar, lastimar, torturar y asesinar a millones de personas durante el siglo XX, llevó a que tras estos terribles hechos, en un afán de esperanza, el 10 de diciembre de 1948 se firmara la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como un ideal común para vivir en un mundo mejor.
 
Ahora estamos peligrosamente regresando a esas terribles masacres humanas, que afectan la posibilidad de flexibilizar nuestras posturas en aras de lograr un verdadero respeto y más que tolerancia un reconocimiento a nuestras diferencias.
 
Para mí la tolerancia, “es una actitud resultado de un proceso paulatino de  apertura, respeto y comprensión hacia las diferencias de la otra persona, sin juzgarla, criticarla, lastimarla, discriminarla o excluirla.
 
Excluimos cuando: le impedimos el acceso a una persona por su apariencia (porque tiene tatuajes, perforaciones), excluimos cuando en la escuela a un niño le gusta vestir de rosa y jugar los juegos que están equivocadamente ubicados como solo de niñas, excluimos cuando la niña quiere jugar futbol, excluimos a una persona con discapacidad, excluimos negando la atención adecuada a una persona con VIH o SIDA, o privando a las mujeres de un trato y sueldo equitativo en el trabajo, marginando a las personas por su orientación sexual o identidad de género, o cuando construimos una casa u oficina sin pensar en la accesibilidad para personas con alguna discapacidad.
 
Excluimos cuando criticamos a alguien por su forma de hablar, o nos burlamos por su manera de vestir, o porque es menor o mayor que nosotras.
 
Por todas las formas que adopta la discriminación, es que es necesario crear documentos como las cartillas, que tienen como objetivo la socialización de información importante que la población desconoce, para contar con orientación que le permita saber qué hacer cuando sufra alguna violación a sus derechos, además de evitar hasta un crimen de odio.
 
El día en que las personas, no tengamos que hacer uso de una cartilla, de una guía o de una infografía, el día en que no tengamos necesidad de denunciar ningún abuso, ningún acto de discriminación, ese día, será cuando el respeto hacia quienes somos y hacia quienes son las demás personas, impere, valorando y aceptando las diferencias.
 
Está comprobado que reconocer y respetar las diferencias, nos hace ser personas con una vida más grata, más plena, más diversa, con un cuerpo y mente saludable y en armonía.
 
Nos convierte en seres humanos confiables, agradables y buenas compañías, así como obtener recursos emocionales para reconocer, aceptar y tolerar los cambios en nuestras propias vidas.
 
No olvidemos que somos más similares de lo que somos diferentes, trabajemos por contar con recursos para abrir y flexibilizar nuestra forma de pensar y sentir, para convertirnos en seres humanos que no solo respetamos sino celebramos la diversidad.
 
 
**Datos publicados en la Revista Proceso del 11 de mayo de 2015 con base en reportes periodísticos de todo el país.
 
*Directora del Centro de Salud Mental y Género, psicóloga clínica, psicoterapeuta humanista existencial, y especialista en Estudios de Género.
 
16/ABL/LGL








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VIOLENCIA
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Dónde están las Buenas Noticias
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Lucía Lagunes Huerta*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 07/09/2016

Ahora que nos han llenado de comerciales sobre la importancia de las buenas noticias, me quedé pensando qué buena noticia podrían tener las mexicanas.
 
Por más que busqué, no encontré las buenas noticias, por el contrario, las malas noticias, aquellas que afectan a las mujeres crecen y crecen. Y son tan graves, que es éticamente imposible dejar de mencionarlas.
 
En un pincelazo hecho por varias organizaciones el pasado 24 de agosto en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Encuentro “Cumplir para Avanzar México ante el 9° informe periódico de la CEDAW 2016” -que se realizó del 24 al 26 de agosto por la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos-
las malas noticias fueron muchas y cuentan mucho en la vida, integridad y desarrollo de las mexicanas, sus familias y el país.
 
Estamos frente a un problema de seguridad nacional. En 21 entidades federativas se ha solicitado la Alerta de Violencia de Género ante el incremento de violencia contra las mujeres y la impunidad que impera sobre el feminicidio. Es decir, 66 por ciento del territorio nacional está llamando a salvar la vida de sus ciudadanas y se encuentra con oídos sordos, con actitudes políticamente correctas del funcionariado que busca cuidar las espaldas a su gobernador.
 
A este panorama de violencia contra las mujeres se suma la violencia política, recrudecida por la omisión e inacción del Estado en entidades como Chiapas, Guerrero y Oaxaca.
 
El embarazo temprano sigue en aumento, y niñas de entre 10 y 12 años están siendo madres con todas las consecuencias negativas que esto trae. Podemos creer que detrás de cada niña embarazada hay violencia, sí.
 
En Chiapas, por ejemplo,  12 por ciento de las niñas menores de 12 años presenta embarazos y se casan, informó la abogada chiapaneca Martha Figueroa, durante el Encuentro “Cumplir para Avanzar, en donde no solamente se habló del incremento de la violencia contra las mujeres sino de la saña con la cual se les asesina; por ejemplo, en Guerrero, donde las mujeres están siendo lapidadas y en algunos casos presentan signos de canibalismo, explicó la guerrerense Marina Reyna Aguilar.
 
No, no hay buenas noticias que contar en cuanto al cumplimiento del Estado para la protección efectiva de los Derechos Humanos de las mujeres; situación que se ha visto agravada en estos 4 años de gobierno de Enrique Peña Nieto. Como ejemplo, el informe que tenía que presentar el Estado Mexicano ante la CEDAW para este año se ha pospuesto para el 2018.
 
La persecución contra las mujeres por aborto se incrementó de 2008 a 2016; de acuerdo con investigaciones hechas por la doctora Lourdes Enriquez, en 8 años las mujeres presas por homicidio en razón de parentesco -que es como se está juzgando a las mujeres que abortan intencionalmente o no- pasó de 80 casos en 2008 a 600 en el primer semestre de 2016.
 
De estas 600 mujeres en reclusión, 60 por ciento fueron juzgadas por aborto y de ellas, 40 por ciento bajo la premisa de homicidio en relación al parentesco, es decir, se está equiparando un producto en gestación con una persona viva, lo cual implica una aberración jurídica, explicó Enriquez.
 
A la ausencia de buenas noticias ahora se avizoran otras más, como la ausencia de las mujeres en las cinco prioridades anunciadas por el ejecutivo federal para los próximos 2 años.
 
Otra mala noticia es que el borrador que actualmente se discute en el Senado sobre la Ley General de Víctimas, elimina a las víctimas de violencia sexual. De concretarse, dejará en desprotección a las mujeres y niñas víctimas de delitos sexuales, negándoles la atención integral, la reparación del daño y violando el principio pro persona que mandata nuestra Constitución.
 
No es que no queramos dar buenas noticias, pero cuando se tiene enfrente un panorama tan doloroso e indignante, las buenas noticias son las que hacen falta.
 
16/LLH/LGL








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