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OPINIÓN
DERECHOS HUMANOS
   Lydia Cacho Plan b*
La guerra santa contra la diversidad
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Lydia Cacho
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 12/09/2016

Durante veinte años he investigado, estudiado y documentado casos de violencia intrafamiliar, de abuso sexual contra niñas y niños (menores de 18 años) de pederastia y pornografía infantil.
 
Las cifras no mienten, 96 por ciento de los casos de abuso infantil es cometido por personas heterosexuales: madres, padres, tíos, abuelos, hermanos, profesores, sacerdotes, obispos, vicarios, políticos, pastores. No hay un sólo dato científico que demuestre que los hombres homosexuales y las mujeres lesbianas sean abusadores; nadie ha podido demostrar que las personas que aman a otras de su mismo sexo vayan por allí promoviendo un cambio de preferencias sexuales.
 
Los mitos se basan en la fobia y el deseo de desacreditar moralmente a los otros por pensar y sentir de forma diferente a la tradicional cristiana. Contrario a lo que sucede con el mundo gay (que no pretende imponer su forma de vida a nadie, sino simplemente ser reconocidas como personas dignas), una corriente ultraconservadora ha salido a las calles a intentar someter a toda la población a su propia ideología: la guerra santa contra la diversidad.  
 
Cito la encíclica del Papa Benedicto XV “La experiencia ha mostrado muy bien que cuando se desvanece la religión, la autoridad humana se tambalea…Cuando los gobernantes del pueblo desdeñan la autoridad de Dios, la gente deprecia, a su vez, la autoridad de los hombres. Queda, es cierto, el recurso habitual de la supresión de la rebelión por la fuerza ¿pero con qué sentido? La fuerza somete a los cuerpos de hombres, pero no sus almas”.
 
Todo parece indicar que frente a los cambios sociales que amplían las libertades y reivindican los derechos con mayor pluralidad, cientos de miles de personas religiosas quieren, como lo propuso el Papa, someter el alma y la vida sentimental de toda la población a las creencias bíblicas.  Cuando Ernesto Campos, vocero del frente Nacional de la Familia dijo a la prensa de Sinaloa “Que ellos le llamen como ellos quieran, pero no familia, porque la familia para mi es un hombre, una mujer y sus hijos, porque es lo establecido en la Biblia y en la política también está establecido”.  Insultar y descalificar a quienes han salido a las calles a defender sus principios religiosos es una verdadera pérdida de tiempo y otra forma de intolerancia. Más interesante es comprender que hay millones de personas en México que aprovechan estos momentos históricos, como la legislación sobre la diversidad familiar y los matrimonios igualitarios civiles, para manifestar su resistencia y su miedo a perder la certeza que les da su visión del mundo sobre la heterosexualidad patriarcal.
 
Detrás de este movimiento subyacen muchos miedos, fobias y resistencias, las entrevistas con manifestantes pro-vida en todo el país tienen una constante: la misoginia patriarcal tradicional, el hombre, macho, masculino, proveedor como eje y líder de la familia, la mujer como fiel madre-esposa, educadora al servicio de los otros. Subyace un miedo ancestral frente al reconocimiento de que millones de personas han decidido no etiquetar su vida amorosa-familiar de forma convencional, son honestas consigo mismas y con sus parejas y familias; están cambiando el mapa original de las formas amorosas humanas y despiertan resistencias sociales que van desde la descalificación hasta la virulencia mortal.
 
Para muchos esta diferencia ideológica parece insalvable en términos de opinión personal, de allí que sea el Estado el verdadero responsable de establecer la protección de los Derechos Humanos y la diversidad. Este colectivo puede, ingenuamente, apropiarse de la palabra familia como sinónimo de heterosexualidad patriarcal, lo que no puede, aunque lo intente, es imponer su ideología religiosa a 122.3 millones de habitantes. A diferencia de este movimiento conservador, quienes nos pronunciamos por la diversidad familiar y la igualdad de derechos comprendemos que hay familias heterosexuales (la mía lo ha sido siempre) y que eso está bien, pero no todas deben serlo por decreto de terceros.
 
Si algo entendió Benito Juárez fue que la Iglesia había sido responsable durante siglos de facilitar legitimidad al Estado y mantener a la ciudadanía acotada a partir de la teología y una serie de rituales que propiciaban la subordinación, la docilidad y la lealtad para el Estado paternalista; por eso el Estado laico es la piedra angular de nuestra democracia que implica someternos a la ley y no a la obediencia mitológica selectiva.
 
Los colectivos Pro-Vida y otros conservadores tienen pleno derecho a jugar sus reglas dentro de su familia, a lo que no tienen derecho es a imponer sus creencias y mitos religiosos a la mayoría a partir de su miedo e ignorancia sobre la vida de las y los otros. Hay detrás de este movimiento un impulso autoritario, una obsesión por someter a los otros a los designios teológicos que ellos han asumido como verdaderos; para ellos la diversidad humana es el enemigo a vencer, por eso es una guerra perdida. 
 
* Plan b es una columna cuyo nombre se inspira en la creencia de que siempre hay otra manera de ver las cosas y otros temas que muy probablemente el discurso tradicional, o el Plan A, no cubrirá.
 
16/LCR/LGL








NACIONAL
Interrupción Legal del Embarazo en México
   Presentan iniciativa a diputada panista
Grupos Provida piden modificar Constitución Mexicana para proteger embrión
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Gema Villela Valenzuela
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 05/09/2016

El Frente Nacional de Defensa de la Familia, entregó la “Iniciativa Ciudadana por la Vida y la Familia”, a la vicepresidenta de la Cámara de Diputados, Guadalupe Murguía Gutiérrez, en la cual proponen modificar la Constitución Mexicana, para establecer la “protección de la vida desde la fecundación” y que se defina “la esencia heterosexual” del matrimonio.
 
El pasado miércoles 31 de agosto, el Frente Nacional de Defensa de la Familia (movimiento conformado por católicos de diferentes estados de la república), realizó una marcha en la Ciudad de México y entregó la “Iniciativa Ciudadana por la Vida y la Familia” a la diputada de la fracción panista, Guadalupe Murguía Gutiérrez.
 
Con dicha iniciativa de ley proponen modificar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para “proteger la vida desde el momento de la fecundación y hasta el final natural de su ciclo biológico”.
 
También sugieren modificar el concepto de “matrimonio”, añadiendo que debe ser de “esencia heterosexual”, porque consideran que “una unión homosexual no cabe bajo la forma de unión matrimonial”.
 
Otro de los lineamientos de la Iniciativa Ciudadana por la Vida y la Familia, es la de asegurar que las niñas y niños sean adoptados por hombre y mujer, es decir que parejas conformadas por personas del mismo sexo quedarían excluidas de ese derecho.
 
La integrante del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem), María Guadalupe Ramos Ponce, dijo que en específico esas dos propuestas atentan contra el derecho a decidir de las mujeres y contra el matrimonio igualitario, que permite la unión de personas del mismo sexo.
 
La también académica de la Universidad de Guadalajara, María Guadalupe Ramos Ponce, dijo que diferentes organizaciones feministas y que trabajan por los derechos humanos de las mujeres, buscarán una reunión con la presidenta la Comisión de Igualdad de Género, Laura Nereida Plascencia Pacheco, para poder leer la iniciativa y decidir acciones para defender los derechos de las mexicanas.
 
En tanto, la Red Nosotras por la Igualdad, inició una colecta de firmas en la plataforma change.org en contra la de la iniciativa debido a que considera que es un retroceso a los derechos reproductivos de mujeres y adolescentes.
 
En la petición, exhortan a que el Congreso de la Unión, reconozca y eleve a “rango constitucional” el derecho de las mujeres a decidir en forma libre segura e informada, la interrupción legal del embarazo, facilitando el acceso a servicios médicos y sanitarios.
 
16/GVV/LGL








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